Villa Jaragua, Bahoruco. Mientras muchas alcaldías del país luchan con presupuestos limitados frente a problemas grandes, en este municipio del sur las iglesias evangélicas decidieron no esperar: declararon a Villa Jaragua "Ciudad de Dios" y asumieron un compromiso público contra las pandillas, la drogadicción y la violencia juvenil.

El Ministerio "Nación de Dios", del pastor Miguel Vásquez, articula a las congregaciones locales lideradas por el pastor Juan Santana Pérez en un plan de trabajo comunitario: acompañamiento a jóvenes en riesgo, presencia en los barrios y acciones preventivas donde más se necesitan.

Para la gestión municipal, el mensaje es directo: las comunidades organizadas son el mejor aliado de una alcaldía. Un gobierno local inteligente no compite con estas iniciativas; las reconoce, las articula y las potencia con apoyo logístico, espacios públicos y programas conjuntos.

Liderazgo comunitario en municipio dominicano

La experiencia de Villa Jaragua deja una lección de liderazgo: los problemas más duros —drogas, violencia, deserción juvenil— no se resuelven solo con operativos, sino con tejido social. Y el tejido social se construye con la gente, en el territorio, todos los días.

Alcaldes y regidores de todo el país harían bien en mirar hacia el sur: cuando la comunidad se organiza, la gestión municipal se multiplica. La transparencia también es esto: reconocer quién está haciendo el trabajo en el terreno.

Fuente: Evangelico Digital.